Eligiendo los colores para un dormitorio infantil

Cuando elegimos los colores con los que vamos a pintar una habitación, en general lo hacemos teniendo en cuenta cuáles son esos colores que nos gustan, que nos atraen, que nos hacen sentir cómodos y en un espacio propio. Pero esto no es tan sencillo cuando el dormitorio que tenemos que pintar es el de los hijos. Es peor todavía cuando estos son muy pequeños, ya que no nos pueden decir qué color les gusta.

Colores que hacen al descanso

Es importante prestar atención a los colores, ya que estos inciden mucho en el nivel de relajación que se puede llegar a alcanzar, el nivel de estímulo, entre otros elementos. Por eso, no es una tarea que deba ser tomada a la ligera. Para que puedas hacerlo sin problemas y poniendo a prueba tu creatividad, te vamos a contar acerca de una serie de criterios a tener en cuenta al momento de elegir los colores para pintar el dormitorio de tu hijo.

Elegir primero una base

La base es el primer paso en el que debemos pensar, para seguir el resto del proyecto con mayor claridad. De lo que se trata es de encontrar un color que pueda funcionar a modo de hilo conductor en decoración del resto del espacio. Pero también es un color que pueda ser perfectamente bien combinado con todos los demás que pensemos incorporar. En este sentido, tenemos que pensar que, si nos encanta un color, tampoco es que vamos a colocarlo en todo. Por el contrario, es probable que elijamos colores distintos para los muebles, para el ropero, para los almohadones y para los adornos. Por ello, el color de base tiene que poder combinar con todo lo demás que queramos incorporar.

Entre los mejores colores para la base se destacan los neutros. Esto es porque combinan con todo. Pero además lo mejor es que se trate de un neutro claro (blanco, crema…) ya que le dará luminosidad al espacio.

Buscar tonos relajantes

En general, especialistas recomiendan que la elección de los colores sea diferente según el momento de la vida de los niños. Pero hay una serie de criterios comunes que tienden a servir en todos los casos. Los tonos relajantes es uno de ellos.

Por tonos relajantes se entiende a los colores que forman parte de las paletas de los fríos. El malva, el violeta, el verde y el azul son los predilectos. Se considera que la utilización de este tipo de colores en las habitaciones infantiles ya que facilitan el momento del sueño. Distinto podría ocurrir si se colocaran colores demasiado brillantes, como el rojo y el amarillo, que pueden ser fuertes estímulos visuales, perniciosos para el sueño.

Sin embargo, se tiene que tener cuidado también con los colores fríos. Puede ser demasiado si no hay algo que los contraste, pudiendo generar un ambiente que no sea acogedor. Para lograr que esto no suceda, lo que se puede hacer es buscar un buen equilibrio con los neutros y algunas cosas en tonos madera para equilibrar.

Cuidar el nivel de luz

Finalmente, la iluminación de un dormitorio infantil es algo muy importante. Pero esta no puede depender solamente de la luz artificial que se tenga o la natural que venga de la ventana. Los colores tienen una fuerte influencia en este aspecto.

Por ejemplo, si en general el dormitorio que vamos a pintar es oscuro, lo mejor es que predominen los colores neutros claros, como el blanco y el crema. También es bueno que estos colores estén sobre las paredes de y frente a la ventana. Esto hará que la luz que ingrese rebote en las mismas.

Si lo que se quiere es evitar que el dormitorio tenga demasiado blanco pero se requiere de luz, lo que se puede probar es colocando otros colores en los muebles, en la cama, en los adornos, entre otras oportunidades.

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